El pecho de Carlos, que había estado subiendo y bajando con fuerza, poco a poco se calmó. De repente, abrazó fuertemente a Carmen, apretándola contra su pecho.
—¿Qué tiene de malo tener una mascota? Si yo tuviera una, sería una que me obedezca, no una como tú.
—¿Qué son esos fuegos artificiales? Carmen, esta noche voy a hacer que toda la ciudad se llene de fuegos artificiales, voy a mostrarte lo que es un verdadero espectáculo.
—Si la trato como una mascota, la voy a cuidar mejor que tú. Mira