—¿Qué pasa, Olivia? ¿Ya no puedes soportarlo? —Carlos soltó una risa burlona—. Sabías perfectamente que no estoy de humor, pero aun así viniste a hablarme de divorcio. ¿Qué esperabas, que te respondiera con dulzura? Si en lugar de mi padre, fuera tu madre quien estuviera en esa cama, ¿me tratarías de esta manera?
—¡Cállate! —grité con rabia, casi temblando de indignación—. ¡No te atrevas a mencionar a mi madre! Si no hubieras usado a Grupo Castro para amenazarme, ¡ella nunca habría estado tan p