Carmen salió corriendo con torpeza, mientras yo sentía un escalofrío recorrer todo mi cuerpo, como si me hubieran electrocutado.
Carlos me abrazaba con una naturalidad y precisión inquietantes, fruto de las incontables veces que lo había hecho antes. Cada movimiento suyo parecía perfectamente calculado, y nuestra postura era tan cercana e íntima que resultaba abrumadora.
Durante semanas había estado atrapada en su aparente ternura, refugiándome en sus brazos. Ahora, simplemente por sentir su c