¿Frescura? Claro, para Carlos, quien ha vivido tantos años en esa calma, cada encuentro íntimo conmigo debe de ser una novedad.
Sonreí con ironía. Cada vez que intentaba controlarme para no dejarme llevar, Carlos, como un explorador astuto, iba preparando trampas, buscando arrastrarme a su juego. Como adultos, podía asumir que todo era un juego, uno que aceptaba sin problema, pero al final, él lo hacía todo por Sara. Me usó, me manipuló, y simplemente disfrutó la "novedad" que representaba esta