¿Empezar de nuevo?
Qué propuesta tan tentadora y maravillosa.
Sonreí mientras mis dedos acariciaban suavemente las cejas y ojos de Carlos. Él, pensando que estaba feliz, me abrazó con fuerza por la cintura y me dio un beso apasionado en los labios. —¿Estás contenta?
Su rostro irradiaba confianza.
Era la expresión más hipócrita de alguien que está acostumbrado a controlar la situación desde una posición elevada.
—Sí.— Respondí con desdén.
Siempre he sido una persona que busca la