Una puta —dijo el jefe de los intrusos.
—Sí, ¿y? —dijo Nueve.
—¿Cómo "y"? Que algo tendrá, algo ya habrá hecho
—se plantó el Jefe, como para que no quedaran dudas de
12
que ya había elegido su objetivo y de que ningún advenedizo lo iba a apartar del botín que imaginaba esperándolo en la cartera plateada no demasiado grande.
—¿Qué? ¿Ahora apretamos putas? —quiso seguir cuestionando Nueve, a partir de algún tipo de honor mancillado.
—Apretamos lo que tenga plata, chabón. Y si no te gus