Fue un beso tierno, diferente y con un sabor amargo. Noemí cerró los ojos, dejándose ser llevada por aquella sensación.
Pronto, el éxtasis hizo su aparición. Estiro las manos para alcanzar el cuello masculino, lo acercó lo máximo posible hasta su propio cuerpo. Él la levantó de la cintura, haciendo que enredara sus piernas.
Pero algo estaba mal, a decir verdad no era así, y mucho menos estaría en la plena naturaleza.
Él era diferente al resto de las personas.
Se apartó, sintiendo que aquel b