—Estamos tan orgullosos de ti —comentó su madre y la abrazó.
Su padre, también se unió al caluroso abrazo, mientras que sus hermanos le
hicieron cosquillas, y ella sonrío.
—Pensé, que no querrían verme nunca más —dijo con tristeza.
—No, además eres la luna de nuestro país, no podrías estar más orgulloso de ti —le dijo su padre.
—Lo hiciste Bien hermanita —dijo su hermano y sonrío.
—Bobadas, los echo de menos.
—Lo dudo, seguro que ahora vives en una de esos palacios que tiene el alfa —dijo di