El cuarto día trajo consigo una sensación de normalidad, a pesar de las circunstancias extraordinarias en las que nos encontramos. Lio, Damián y yo estábamos decididos a enfrentar la situación con valentía y amor. Cada día que pasaba, nuestras conexiones se fortalecieron, y podíamos sentir que el bebé crecía en mi vientre, un recordatorio constante de nuestra unión única.
Comenzamos la mañana trabajando juntos en el jardín, como solíamos hacer. Era reconfortante sentir la tierra bajo nuestros d