—Inténtalo —sus palabras no fueron un desafío. Era una invitación y Ronan no necesitó más.
El golpe llegó rápido, brutal, directo al rostro. Enzo alcanzó a girar apenas la cabeza, pero no lo suficiente para evitar el impacto. Su cuerpo retrocedió un paso, la silla detrás de él cayó con estruendo al suelo.
Todos el lugar se tensó ligeramente.
La mesa quedó entre ellos… solo por un segundo.
—¡Basta! —exclamó Lyra, pero su voz no logró atravesar la tensión que ya había estallado, Enzo escu