Ronan se vistió rápido, escogiendo ropa cómoda, ligera, pensada para romperse con facilidad si su lobo exigía salir. Cada movimiento era preciso, automático, recordando a quien lo viera que es un alfa listo para enfrentar cualquier amenaza, Lyra, en cambio, se colocó ropa abrigadora.
—Quiero ir contigo —dijo en el momento en que cruzaron el umbral de la habitación.
—Ni de coñas —soltó el alfa sin mirarla directamente, Lyra apretó los labios, siguiéndolo por el pasillo.
—Puedo ayudar. Util