Me levanté bastante tarde. Había trabajado mucho todos esos días que apenas tenía fuerzas hasta para respirar. Me di una buena ducha, me puse un short jean súper cortito y ceñido y una camiseta blanca sin mangas, además de chancletas y dejé mis pelos mojados, chorreando agua. Me hice un sabroso café con leche, tenía tostadas igualmente. Prendí el televisor y sentada a mis anchas en la silla, disfruté del delicioso desayuno que me había preparado.
Fue cuando recibí una extraña llamada en mi