Alondra perdió el interés por la agencia y se sumergió en el desconsuelo y el llanto. Esa semana que ella no fue a trabajar, resultó terrible para mí. Teníamos muchos contratos que cumplir y tuve que multiplicarme para dejar conformes a los contratistas. Iba de un lado a otro con los modelos, corriendo como loca en la camioneta. -Más despacio, Patricia, o haremos las fotos en el cielo-, reía Sebastián viendo mi apuro por tratar de llegar a un flamante restaurante que requería de una intensa c