La luna de miel de Alondra se prolongó más de la cuenta. Ya llevaba tres semanas con su flamante marido, disfrutando de su intenso amor, mientras yo debía encargarme de todo el trabajo que, como nunca, llegaba en aluvión. Debía ir de un sitio a otro y prácticamente ni almorzaba o cenaba, por estar abocada a hacer videos y tomar fotos. Las chicas y los chicos modelos se portaron de maravillas, soportando, también la intensa carga de trabajo. El único que se molestó fue Tobías, el muchacho más li