Mundo de ficçãoIniciar sessão—Te amo. Abro los ojos y él está junto a mí. Acaricia mi mano y me mira con tristeza.
—¿Cómo estás? —Pregunta.
—No lo sé, Vicenzo… —Digo con sinceridad. Suspira y mira fijamente mi mano. Dejo que la acaricie porque la verdad es que echaba de menos su tacto.
—Tenemos que hablar de nosotros, Adrienna. Me enderezo sentándome y cubri&eac







