40. ¡Será mejor que te alejes, Vangelis!
Gregory resopló para intentar ocultar la vergüenza que sentía al saber que alguien supiera, que tipo de amantes prefería, porque estaba en lo cierto. Gregory venía de ver a uno de sus amantes licántropo, pero lo cierto era que no había podido dejar de pensar en aquel estúpido amigo de Wolfang y ahí estaba de nuevo, jodiendome la tranquilidad que acababa de conseguir.
— ¿Celoso?— preguntó intentando ignorarlo y apartarlo de su camino para pasar al interior de su casa, pero aquí al extraño escalo