179. Ahora morirás.
Respirando profundamente, Joel tomó el cráneo partido con decisión, acercándolo a sus labios temblorosos. La sangre corrompida rozó su paladar, dejando un sabor amargo y enfermizo en su boca. Un escalofrío recorrió su espina dorsal mientras el líquido maligno descendía por su garganta, inundando su ser con su presencia sobrenatural.
La entidad observó con satisfacción cómo Joel consumía su sangre corrompida. Una sonrisa retorcida se dibujó en su rostro, y sus ojos brillaron con una malicia inde