Capítulo 8
—¡Desgraciado, cobarde!—le gritó, sosteniéndolo del cuello—¡Me dejaste ahí a morir!—volvió a vociferar y a pesar de que yo no tenía idea de qué rayos hablaban, mi única preocupación era que Eyolf le hiciera daño a Kitsune.
—Espera, tranquilízate hermano—quiso apaciguar, pero no sirvió de nada.
—No soy tu hermano, un hermano no te deja a morir mientras huye como cobarde—le reclamó empujándolo, Kitsune cayó al suelo y eso fue todo, se volvió a poner de pie y le soltó un puñetazo a Eyol