El lunes tenía que presentarse en el juzgado mientras yo estaba en mi segunda clase de la mañana y tuve el teléfono al lado de mis apuntes por si pasaba algo. No sabía el qué, yo también estaba nerviosa. Mientras tomaba apuntes de la pizarra y escudriñaba los ojos intentando leer las fórmulas, se iluminó mi teléfono con un mensaje de mi padre:
"Llámame en cuanto puedas"
Mi padre nunca me pedía esas cosas. Teníamos unos horarios para llamarnos que si fallaban a ninguno nos importaba.
"Vale" tec