Se lo conté a Cindy y se limitó a escucharme divagar. ¿Qué tenía yo que escuchar? ¿Cómo iba por ahí con su mujer y según él era todo una farsa? Si, claro, ¿qué me iba a decir a mi? Si lo que Dante quería era una amante yo se lo estaba dando sin problemas.
Me tiré de espaldas a la cama y me aplasté la cara con la almohada. Ojalá nunca hubiera empezado nada con él. Mi vida sentimental estaba genial antes de conocer a Dante: tenía escarceos por aquí y por allí y no me volvía loca porque un millon