.24. Boleto a Rusia y amistades extrañas.
Kiev.
Al abrir mis ojos pude ver la hora en el despertador que reposa en mi mesita de noche a mi lado derecho. Apenas está amaneciendo. Miré a mi lado izquierdo y pude ver la espalda desnuda y blanca de Mina. Levanté con cuidado la manta para ver su trasero carnoso y algo grande cubierto por su bikini negro.
¡Dios! Está para comérsela de nuevo.
En ese momento sentí que se movió entre las sábanas y se cubrió el cuerpo completo. Pero de pronto su teléfono comenzó a sonar en toda la habitación. El