Ava seguía entre los brazos de Ethan, incapaz de detener el llanto que brotaba de su pecho con fuerza. Sus manos se aferraban a la espalda de él como si temiera que desapareciera en cualquier momento. No podía creerlo. Ethan estaba ahí. Había venido por ella. Había encontrado el camino de regreso.
Ethan, sin soltarla, apoyó su mejilla sobre la cabeza de Ava y respiró profundo. Su cuerpo aún temblaba, no por el frío, sino por la cantidad de emociones que lo atravesaban al mismo tiempo. Su corazó