Capítulo 14. Cachorrita del Alfa
Su voz sonaba dentro de la cabeza de Selena, necesitada, deseante, casi en un tono de súplica que desentonaba con la poderosa criatura:
-Así que era eso. Siempre fuiste tú… Por eso no pude matarte esa noche. Por eso te dejé huir, para mi deshonra… Por eso te seguí buscando aún cuando la sed de venganza disminuía…
El gran licántropo blanco recuperó su forma humana y se alejó un par de pasos, con un gran esfuerzo.
La miró con fuego en los ojos, y rogó:
-Regresa a tu forma humana… por favor…
Para