Mundo ficciónIniciar sesiónNo pierdo el tiempo, y le señalo el perro delante de nosotros. Jayden levanta los ojos, tarda unos segundos en comprender mi problema, niega con la cabeza, divertido. Me ayuda a ponerme de pie nuevamente con delicadeza.
—¿Le temes a los perros? —dice, y me pongo detrás de él como si fuera un escudo.
Mi escudo humano.
No hace falta decir nada, ya que con mi acto le di la respuesta. Jayden se acerca al pastor alemán con g







