El cuerpo de Naomi, con mucho cuidado, estaba empezando a reaccionar, algo que Esther empezó a notar provocando que se levantara de su silla para agarrar sus manos intentando quitar las lágrimas de su rostro.
Justo su hija empezó a abrir los ojos para mostrarle una pequeña sonrisa a su mamá, pensando por dentro que necesitaba su perdón.
—Lo siento mucho, pero, en cierta parte, tenías razón—fueron las pocas palabras que dijo Naomi, observando que su papá también estaba aquí.
Seth no perdió el ti