En ese mismo día, pero, en otro sitio totalmente diferente, Esteban estaba sosteniendo un juego de llaves en mis manos, quizás jugando con ese objeto hasta que se dio cuenta de que hora ir al cuarto secreto que estaba en el fondo de su casa.
Sin dudarlo esta vez, se levantó para ir a la habitación donde iba a meditar sus planes, porque lo consideraba su único lugar seguro.
Justo cuando Alba iba para su almuerzo, le faltaba comprar un jugo, no obstante, en la cafetería de la empresa estaba vac