Inmediatamente después del fallecimiento del padre de Sofía, Alejandro convocó una rueda de prensa. Les pidió a los periodistas que respetaran al difunto y que dejaran de difundir rumores falsos sobre su relación con Sofía.
Por fin lo aclaró todo. Aunque no fue cuando yo más lo deseaba.
Después de varios días sin resultados, Alejandro, con su instinto capitalista, cambió de estrategia.
Esta vez no trajo nada consigo.
Llegó quince minutos antes y pidió a la maestra que sacara a Isabel del aula.
—