—Así que eso fue lo que pasó, ahora todo cobra sentido —recordé el video que Alex me había mostrado—. Jackson... Yo...
¿Cómo le digo que también me gusta sin sonar desesperada? No quiero que se dé cuenta de lo mucho que me gusta y me vuelve loca.
Tomó mi mano y se acercó lentamente.
—No digas nada, por favor. Solo déjame besarte y lo sabré —acarició mi mejilla con delicadeza, y yo asentí cerrando los ojos, esperando por él.
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Al día siguiente, desperté en la misma cama con sus manos apreta