—¿En dónde estabas? —a penas abría la puerta de mi casa, para encontrarme con la sorpresa de que mi padre estaba sentado en el sofá de la sala, creo que esperándome. —Te he hecho una pregunta, Miranda. ¿Dónde estabas? —
Yo estaba sorprendida por ese repentino interrogatorio que me quedé pasmada.
—Estaba en una reunión sobre mi tesis. —respondo.
—¿Así de elegante? —continua con sus extrañas preguntas.
—¡Por favor, papá! Hablas como si estuviera vestida de gala. —bromeo, al escuchar lo tonta de s