—Lo sigo, siga adelante— dijo Steve.
—La rata esa tiene varios negocios y lupanares en la Vegas, comercia con drogas y mujeres, algo que yo detesto —dijo con dureza en la voz— Pero lo peor es que averigüé con un sujeto que trabajaba con él, a quien golpeó y vejó para luego despedirlo, que el muy rata, para vengarse de mí quiere secuestrar a mi niña para venderla y prostituirla en las Vegas.
Al decir esto último los ojos de Lester Cahoon reflejaron tanto odio que su mirada parecía de hielo y sus