Capítulo 47
Liana — Su punto de vista
El día había sido largo, pesado y lleno de miradas. Desde que Adrián defendió mi trabajo frente a Mimi, sentí que todos en la oficina me observaban como si yo fuera la causa de todos los problemas. No sabía si debía sentirme agradecida o asustada.
Cuando el reloj marcó casi las seis, recibí un mensaje de él: “Pasa por mi oficina antes de irte.”
Mi corazón dio un pequeño salto. Dudé unos segundos, pero luego respiré hondo y caminé hasta la puerta de cristal. Toqué suavemente.
—Adelante —su voz sonó tranquila, profunda.
Entré despacio, tratando de no tropezar con mis propios nervios. Adrián estaba de pie junto a la ventana, mirando la ciudad mientras la luz del atardecer caía sobre su rostro. Se giró hacia mí con una expresión más suave que de costumbre.
—Liana —dijo, señalando la silla frente a su escritorio—. Siéntate, por favor.
Obedecí. El silencio entre nosotros era denso, pero no incómodo. Parecía que buscaba las palabras correctas. Finalmente