Capítulo 304
Presión y Revelación
El aire entre ellas era denso, casi sofocante. Las manos de Favour volvieron a flotar nerviosas sobre la manta color pastel, retorciéndose con ritmos sutiles e involuntarios que delataban su controlada compostura.
Su mirada seguía desviándose hacia la salida, hacia el pasillo que prometía libertad, pero volvía a la bebé, como atada por una responsabilidad que superaba cualquier miedo.
Linda permaneció quieta, dejando que el silencio se prolongara —no con crueld