Capítulo 322
Palabras sin decir
La sala del hospital estaba sumida en un extraño silencio; uno que no estaba vacío, sino pesado. Era de esos que oprimen el pecho, de esos que hacen que cada respiración parezca deliberada, mesurada, como si el aire mismo exigiera precaución.
La enfermera Amara se detuvo justo al otro lado de la mampara de cristal.
No había planeado detenerse allí.
Sus pies la habían llevado por el pasillo por instinto, guiadas por algo que no quería nombrar. El deber, tal vez. L