CAPÍTULO 242
La Puerta se Mueve—Todo Cambia
La mano de Linda se cernía sobre el pomo.
Cada nervio de su cuerpo gritaba.
Su instinto le decía que este era el momento que había estado esperando.
Su agarre en la manta de bebé se hizo más fuerte.
Podía sentir las suaves fibras contra su palma, un símbolo de la vida que estaba decidida a descubrir y, en el fondo, a controlar.
Inhaló lenta y deliberadamente, saboreando la anticipación.
Sus ojos se clavaron en el borde de la puerta.
Entonces, de repen