Capítulo 329
El colapso final de Linda
La celda estaba más silenciosa que en todo el día.
Demasiado silenciosa.
Linda estaba sentada en el estrecho banco, con la espalda pegada a la fría pared y las muñecas doloridas por las esposas.
Los ecos de la estación —botas sobre baldosas, teléfonos sonando, voces lejanas— se habían desvanecido en un zumbido sordo, como un mundo que retrocedía deliberadamente para verla desmoronarse.
Siempre había odiado el silencio.
El silencio dejaba espacio para los p