—Vamos a estar juntos — dice muy seguro de sí mismo.
Entrecierro mis ojos y hago un gesto con mi boca —Tus padres me odian y no debes preocuparte por mí, ya cumplimos con la parte del contrato — le respondí.
Alan me toma del rostro y sonríe —Eres mí esposa y eso no lo cambio por nada —aseguro.
—Tal vez sea momento de dejar las mentiras de lado, ¿no te parece?— pregunto mirándolo de la misma forma que él lo hacía.
Elevo sus hombros y retrocedió, tal vez , necesite todo eso para comprender que n