Mundo de ficçãoIniciar sessãoEstando media hora en mi habitación bastó para escucharlo de nuevo—¡Ábreme!—gritó furioso.
Los ruidos en la puerta eran cada vez más fuertes y lo único que me salió fue caminar hacia ahí, darle un poco de espacio para intentar hablar como dos personas civilizadas —¿Qué quieres?—preguntó mirándolo.
—Quiero que hablemos porque aunque digas todas esas locuras que







