Olivia
•
Mis cejas se fruncieron en un ceño. «¿Qué quieres decir? Maya no es una extraña». Mi tono se volvió defensivo.
Alexander se levantó de su silla y continuó, visiblemente molesto. «Pasé todo el día contigo hoy y ni siquiera pensaste en decirme nada. Pasé tiempo contigo en el hospital y aun así me mentiste».
Podía escuchar la decepción en su voz. No lo culpaba por reaccionar de esa manera. Yo habría hecho lo mismo si estuviera en sus zapatos.
«Lo siento». Una disculpa salió de mi boca. «Q