Cada vez que estaba aquí, siempre tenía una sensación de asfixia.
Pero cuanto más sofocada, menos quería escapar.
Esta residencia Nieves ejercía una atracción fatal sobre ella.
Ella anhelaba deshacerse de Flavia, sin embargo, quería estar en el lugar de Flavia para reemplazarla.
Nada más entrar, vio a Flavia sentada en el borde de la cama, con los ojos fríos y sombríos.
Sara apretó los labios, se acercó obediente y suavemente, medio agachada delante de Flavia.
—Mamá, ¿qué pasa? ¿Papá también est