Lorena se desencajó, y miró a Sara.
Sara mantenía la frialdad, mirando a Elena con indiferencia.
No tenía miedo de que las cosas se le fueran de las manos.
Aunque fuera débil, seguía siendo nominalmente miembro de la familia Nieves.
Era tan humilde como la hierba en la casa Nieves, pero fuera, con el estatus de la familia Nieves, ¡cualquiera tendría que mirarla con respeto!
Sara no fue a ver a Lorena, en su lugar fue a ver a Juan.
—Sr. López, gracias por recogerme, ¿nos vamos?
En su tono, parecí