Gabriel se quedó sentado, nervioso: —Señorita Suárez, quiero explicarle que me ha entendido mal.
Lorena le miró fríamente y se mofó: —Señor Montes, ¿no se ha hecho daño? ¿Por qué no me di cuenta?
Gabriel era un poco vanidoso, pero seguía insistiendo en mentir: —Me he recuperado.
Lorena se rio pero no dijo nada.
Gabriel explicó con entusiasmo: —Señorita Suárez, no, directora Suárez, apoyo plenamente la decisión de Miguel. su proyecto es, por supuesto, de la máxima importancia, y puedo ordenar