Lorena miró a Javier y se levantó, —Vamos a reprogramar la reunión para esta tarde.
Enseguida salió de la sala de conferencias.
El incidente no le molestó.
Miguel le había dicho que estuviera preparada y le había dado mucha autoridad para afrontarlo.
«Pueden crear problemas todo lo que quieran, pero yo estoy al mando.»
Ella no les obligaría a obedecer, tenía su propio camino.
Veinte minutos más tarde, Gabriel, el jefe de proyectos, se apresuró a llegar con su bata, sudoroso, pálido y un po