Cuando Lorena hubo terminado su sopa, Polo volvió a la habitación y le limpió cuidadosamente los labios. La acción fue muy suave.
Lorena se sorprendió un poco, hizo como que no había pasado nada y sonrió.
Polo le dijo suavemente: —Ya le avisé a tu hermano, no te preocupes. Han dicho que vendrán a verte cuando estés un poco mejor, para que te recuperes aquí sin preocupaciones.
Lorena frunció un poco el ceño, pero asintió de todos modos.
En ese momento no dudaría de las palabras de Polo.
Polo