—Di o no...
Mariana reaccionó por fin al oír la voz del bebé.
Sus lágrimas cayeron en silencio.
Luis teme que Susana haga daño de verdad al bebé y no puede evitar apartarse para protegerlo.
Pero entonces.
Mariana la detuvo de repente y sonrió, no tan alarmada.
—¡Adelante, suéltalo, suéltalo!
Se arrancó el corazón, sobresaltando a la multitud.
Luis también cambió bruscamente de cara.
Mariana se despreocupó de sus hijos y se sentó en el suelo entre risas y lágrimas:
—Preferiría no haberlo tenido,