Lorena no les devolvió la mirada.
Dio asco incluso mirarlos, así que hizo como si no existieran.
Miró hacia abajo y le habló al diseñador: —Aprieta media pulgada aquí en la cintura...
Bella se puso furiosa cuando vio que la ignoraba, y al instante se levantó en armas:
—¡Me llevaré este vestido, dile que se lo quite rápido!
El diseñador que estaba a su lado se apresuró a hablar:
—Señora, este vestido fue confeccionado exactamente a la medida de la señorita Suárez, me temo que no le quedará bien,