Pensé que, tal vez, en el momento en que vio la foto de Renata y supo de ella de nuevo, se arrepintió. Podría haberme dicho la verdad, podría haberse ido con Renata.
Pero no lo hizo. En su lugar, mandó hacer ese anillo de diamante rosa que contenía sus promesas y esperanzas con ella. Cada día me miraba llevar ese anillo. Hasta que se encontró con Renata, la vio quebrarse, llorar, y toda la frialdad que había fingido se desmoronó.
¿Y yo qué soy? Han pasado seis meses desde que supo de Renata. S