John entró a la habitación de Lorraine, la vio en la cama, estaba despierta, sonrió al verlo.
—¡Hermano!
—Lorraine.
—Mi hermano John, ¿Viniste por mí?
Él asintió sonriente
—Sí, cariño, bien pro ti, debes ser fuerte y valiente, pronto saldrás de aquí.
Lorraine tenía una voz débil y susurrante.
—Pronto me operarán, el doctor piensa que puedo volver a caminar, pero… hay setenta posibilidades, estoy esperanzada, hermano, lo lograré.
John sonrió, y sus ojos se volvieron brillantes.
Fedora lo