Cuando Amy abrió los ojos, lo primero que vio fue a John a su lado, tomando su mano, se estremeció y enderezó su postura.
—¡¿Qué me pasó?!
—Te desmayaste, estás bien, tranquila.
—¿Llamaste a mi padre? —exclamó
—No, pero, si lo quieres ya mismo lo llamo.
—No —dijo
—El doctor te hizo unos análisis, pronto los tendrán listos.
Ella asintió.
—¿Y ya puedo irme?
—Si te sientes mejor, sí. Hablaré con el doctor.
John se levantó y salió de ahí por un segundo.
Buscó a la enfermera y le explicó.