Maximilian se abalanzó sobre el doctor, le sacaría la información como fuera, pero antes de llegar a él fue detenido por el guardaespaldas que lo había seguido hasta allí.
—No creo que ella esté aquí, por eso lo está provocando —le dijo el hombre de seguridad mientras lo agarraba por detrás.
Maximilian respiró profundo y levantó las dos manos en señal de que estaba bien, que ya podía soltarlo. Pero nada más dejarlo ir, Maximilian volvió a pegarle un golpe en la nariz al médico.
—Ella nunca se