Tres días después
Danielle iba llegando a una cafetería después de salir de la clínica donde estaba Isabela, lamentándose porque la visita fue muy corta, su madre tenía un mal día y no quería compañía, le gritaba a todo aquel que se le acercaba. Isabela estaba en uno de esos días que mezclaba el pasado y el presente, pero sin reconocer a la única hija que tenía. Danielle iba tan concentrada en sus pensamientos, que no vio al doctor Esteban y casi choca con él.
—¿Cuántas moneda por tus pensami